Análisis · 8 min
Lo que Timothée Chalamet me enseñó de la ópera
(y por qué eso debería darle el Oscar)
Timothée Chalamet es un engreído, un tío al que se le ha subido la fama y que seguramente vaya pisando a todo el que tenga por debajo.
Si no eres capaz de dejar esto en la puerta del cine, no veas Marty Supreme. Porque te vas a pasar dos horas y media sin despegarte de él.
Ni siquiera sigas leyendo porque igual te convenzo de que la peli es buena.
Para hacerlo, te podría hablar de luces, planos, montajes… cosas que a ti no te van a hacer disfrutar más de la película.
Cosas que no interesan a quien, como yo, ha perdido tiempo y dinero en una escuela de cine.
Y sobre todo te hablo de SENTIMIENTOS.
Porque por eso vas a invertir dos horas y media de tu tiempo en ir a ver una película con el imbécil del Chalamet.
Para sentir.
Igual que te pudiste sentir cachond@ cuando le metía mano a Armie Hammer o sentiste que podías levantar un imperio cuando viste Dune.
Así que para mí tienes dos opciones: te puedes ir a un bar a tomarte unas cervezas y seguir con tu vida de mierda; o dejas esa vida a un lado por dos y media. Te conviertes en Marty y sientes el doble de todo lo que te acabo de decir.
Mientes.
Robas.
Pones tu vida en riesgo.
Y luego te vas a tomar las birras.
Aun si no te gusta el Chalamet. Sé un poco cínico y ve a verla. Regodéate en su sufrimiento. Porque lo vas a ver jodido a base de bien.
¿Queda claro lo que quiero decir?
Que la veas.
Porque cuando él dice que ya nadie va a la ópera… TIENE RAZÓN.
La ópera y el ballet se mueren por varias razones que yo seguramente no soy capaz de revelarte. Pero sí que te puedo hablar de por qué yo no voy a la ópera.
He ido dos veces en mi vida (como te he dicho, fui a una universidad de cine y algo de lo pedante se te queda). Y me gusta mucho.
Pero aún así solo he ido dos veces.
Porque tengo que ir preparado. Porque tengo que ir sabiendo que me voy a aburrir.
La última vez llevé a mi novia. Más para que viera el Liceo de Barcelona por dentro que otra cosa. Pero se durmió
La ópera es arte. Requiere una habilidad para actuar y cantar a la vez que es prácticamente sobrehumana. Y las dos veces que he ido ha habido momentos en los que me he emocionado.
Pero también es cara, vieja y puede ser MUY soporífera.
Seguramente nos parezca esto por el mismo motivo por el que no me puedes nombrar tres compositores de música clásica que estén trabajando ahora mismo.
Quizá sea porque lo nuevo no nos llega. Quizá lo nuevo esté muy bien. Pero la oferta de ópera que le llega al gran público…
NO SE COMUNICA CONTIGO
Está bien, se puede disfrutar igualmente. Los maestros tienen esa habilidad para hacer que sus sentimientos sean de actualidad.
Pero si el medio para transmitir esa obra no se actualiza, muere.
Y en este caso, la ópera, se muere (si no lo ha hecho ya). Prueba de ello es que el 95% de la población española no ha ido a la ópera en el último año.
Lo que quiere Timothée Chalamet es que le pase lo mismo al cine.
Y ha seleccionado una obra en consecuencia.
Una obra que lucha porque los cines no se mueran.
Y que por tanto está hecha para ti, que has dejado de ir al cine porque cada vez que vas te tratan de tonto.
Que terminas las pelis poniéndote con el móvil cuando ves que están explicándote la película por cuarta vez, sin que nada avance.
Pero MARTY SUPREME no.
Esta película te trata como a una persona INTELIGENTE.
¿Qué cosas, no?
La sensación de que una peli piense que tienes media neurona.
Cansa un poco.
Pues aquí es al contrario.
Aquí los guionistas no utilizan truquitos para que el protagonista te caiga bien.
Marty reúne todas las cualidades para caerle mal incluso a Santa Teresa de Jesús.
Le pone su nombre al título y encima tiene los cojones de llamarse a sí mismo supremo.
Así que tú decides si te cae bien o mal.
Porque te tiene respeto.
Y como te respeta el director no se pone a hacer cosas raras con el Premiere o con la cámara solo para sacársela.
No va a parar TÚ película para que ÉL se la saque.
¿Queda claro esto? Bien.
Ahora te voy a decir cómo lo hace un gran director para que tú sientas todo eso.
Lo hace centrando la película alrededor de un tema:
LA OBSESIÓN POR ESCAPAR
De un lugar en concreto, de una gente, de uno mismo… Marty se pasa la peli escapando de cosas.
Y nada lo va a frenar.
Porque él es un hombre con una misión.
Una misión completamente egoísta.
Para ello, el director Josh Safdie va a hacer que tú sientas eso en tus carnes. Poniéndote en su punto de vista.
En un punto de vista apretado, sin amplitud de miras.
Y lo hace así porque así es el mundo de Marty: oscuro y claustrofóbico.
La película no tiene profundidad porque lo estás viendo a través de un personaje que no concibe que los demás tengan profundidad; son medios puestos ahí para que ÉL logre su objetivo.
Y ya está. No vas a salir de ahí. ¿Qué sentido tendría?
¿Qué sentido tendría aflojar el ritmo si Marty tiene prisa las dos últimas horas de película?
Ninguno.
Así que si aflojara el ritmo o saliera del punto de vista, estaría parando la película para explicarte lo que está pasando o que lo que está haciendo Marty está muy mal.
Te estaría tratando como a un niño.
¿Cuántas veces te ha pasado esto viendo una película?
Pues él todavía más allá.
Porque hace mucho que a mí una película de gran presupuesto no me deja con preguntas. Eso cuando superas un nivel de facturación no se puede hacer.
Supongo que como hay que recaudar mucho, toman a la mayoría de gente por tonta.
Yo no sé si se equivocan.
El caso es que de esta película (que ha costado 80 millones) yo salí con dos dudas que todavía no consigo resolver: qué hace ahí la escena de la miel y, sobre todo, si es un final triste o un final feliz.
Y me parece maravilloso que sea así.
Además, mientras tú le estás dando vueltas a eso cuando sales, el que es efectivamente tonto, no le da vueltas a nada; pero os lo habéis pasado en grande los dos.
Los dos habéis SENTIDO.
Como eso ya no lo hacen las películas, molaría que lo recompensaras.
Para que se hagan más pelis así.
Porque de otra forma el cine seguirá siendo bueno, como la ópera. Pero, además de ser bueno, yo quiero que el cine lo hagan para que me lo pase bien.
No para los acomplejados que quieren convertir el cine algo elevado y que solo entiendan los imbéciles y sus amigos imbéciles de la universidad de cine.
Entonces, hazte un favor. Ve a ver una obra de entretenimiento.
Marty Supreme (Josh Safdie, 2025)
