La Vigilia Films

Análisis

Las 16 nominaciones de Sinners son culpa tuya

Cámara, montaje, música y sonido bailan en una película que merece estar en la discusión.

A mí lo woke siempre me ha dado un poco igual.

Quiero decir, si la película es buena... siempre ha habido películas woke (me viene a la mente Con faldas y a lo loco, del 60)

O más reciente: Cónclave. Un giro bastante inverosímil siendo justos. Pero se lo perdoné (me lo permití, aunque no tengo yo nada que perdonar) porque se me pasaron volando las dos horas que dura.

Y aún hoy la sigo recordando. ¿Qué más se le puede pedir a una película?

¿El caso contrario? Pues cualquiera de las cosas que lleva haciendo Disney los últimos cinco años. Ni siquiera comentaré el resultado porque ellos mismos ya han dicho que se van a alejar de ese tipo de películas (prueba de ello es la reciente y muy buena Hoppers)

Entonces ¿es Sinners una película woke?

Sin duda.

¿Me importa eso?

Lo más mínimo.

Porque cuando vas al cine, lo que le pides al director es que te lleve de la mano durante el tiempo que dure la película. Y más vale que el camino no sea aburrido.

Sinners hace esto como ninguna otra película.

Hoy no quiero convencerte de que veas la película. Hoy quiero convencerte de que la vuelvas a ver. Y también de que entiendas que estás ante una obra de la que seguirás escuchando durante mucho tiempo.

Por eso, a ti quizás te guste más la primera parte y al vecino la segunda, o a la inversa. Lo que es indiscutible es que cuando has bajado la guardia, la película acaba de cambiar completamente.

Y lo hace con una escena que se parece a muy poquitas cosas que hayas visto. Ese plano secuencia es historia del cine.

La carga simbólica de este momento es apabullante y estoy seguro de que tienes algún foro de Reddit para que te la expliquen de arriba abajo mucho mejor que yo.

La cámara está escribiendo con una elegancia y una fluidez poética que te acompaña en ese viaje a través del tiempo. Pero tampoco es eso lo que me interesa.

O sí. Porque lo que me interesa es que este momento esté hecho así. Porque eso me permite ver toda la película como un conjunto.

Mira.

Para mí hay otro momento que es historia del cine.

El diálogo de un Michael B Jordan con otro cuando uno de ellos se ha convertido en vampiro.

Que es todo lo contrario.

La cámara ya no escribe... o sí que lo hace pero en este caso dejándola quieta.

Porque aquí quien lleva la batuta es el montaje, es el que está en una sala haciendo los cortes.

Y es que creo que esta peli tiene toda una dialéctica detrás que se esconde tras una aparente sencillez.

Parafraseando a Johan Cruyff, hacer cine sencillo es lo más difícil del mundo.

Entonces ¿a qué me refiero con dialéctica?

Te estoy hablando de la sencillez con la que hace dialogar cámara y montaje. Cuando la vuelvas a ver, fíjate en cómo se integran los planos secuencia con las escenas fragmentadas.

Hay muchas más: rojo y azul en los dos protagonistas (que también son opuestos); una parte de día y la otra de noche; evidentemente, el negro y el blanco... y mi favorita: el fuego y el agua.

La interpretación que yo le pueda dar a este último no es importante, porque tú tendrás la tuya.

En lo que estaremos de acuerdo es en que ahí hay algo. Y es interesante.

Es interesante cómo eso remite al infierno, que es donde se encuentran los pecadores al final de ese maravilloso plano secuencia del que te he hablado.

Y sin duda no debe ser casual que la forma que tiene el villano de intentar matar al último que queda es ahogándolo en agua. Bautizándolo.

Me resulta imposible hablar de cómo narra con la música y el sonido. Así que te prometo que algún día no muy lejano le dedicaré un dossier entero a analizarla entera.

De momento, te dejaré verlo como un baile. Igual que en esa escena. Hay momentos en que quien te va a llevar la batuta es la cámara, en otros el montaje, el sonido, la música... yo solo te he analizado los dos que yo considero principales.

Y como es un baile, todos los artistas deben estar nominados.

No digo que se los merezca en todas las categorías, pero sí se merece estar en la discusión de prácticamente todas ellas.

Porque hay que premiar a las películas que se arriesgan.

Pero ¿16 nominaciones?

Seguramente eso hable más de la industria del cine en general que de esta película en particular.

Porque hay varias películas que han arriesgado este año, que han probado a hacer algo distinto de una u otra manera.

Pero más allá de las nominadas... alguna se ha quedado fuera (en mi opinión no solicitada por nadie) pero no son tantas.

Por eso hay que premiar este tipo de películas en este momento.

Y sobre todo que tengan éxito.

Porque a ti no te divierte que siempre te entreguen la misma película.

Sinners (Ryan Coogler, 2025)