La Vigilia Films

Análisis · 5 min

Dos películas que no viste en los Oscars (1)

La vida de Chuck narra la vida sin pretender explicarla, y ahí está su verdad.

Los Oscar de esta noche han sido los mejores en mucho tiempo.

Y por eso este año muy buenas películas con menos publicidad se han quedado fuera.

LA VIDA DE CHUCK es una de ellas.

Esta es una peli que deberías ver por muchas razones.

La primera de ellas, porque hace mucho que no ves un drama así.

Viendo los que se han estrenado estos últimos años, el drama se ha vuelto algo prácticamente pornográfico.

Detrás de un pretendido realismo, hay una mirada de la vida que nadie tiene.

Ninguna vida es únicamente drama. Es un cúmulo de emociones diversas, unas buenas y otras malas, que te dejan con una sonrisa amarga.

Por eso, cuando aparece una película que habla desde ese lugar, tiene la habilidad de hacerte creer que está hecha para ti.

De ahí sale la complejidad de esta película; de no tratar de desentrañar los misterios de la vida, sino únicamente de NARRARLOS.

No te va a enseñar a vivir la vida porque no es uno de esos filmes pretenciosos. Lo único que va a hacer es mostrarte las emociones, contradicciones y vivencias que hay detrás de una vida, que a la vez son todas.

Y no me voy a pasar yo de trascendente cuando el mensaje de la peli va en la dirección opuesta.

La vida es algo demasiado complejo como para tomárselo en serio.

Y a mí ese mensaje de tomarse la vida a la ligera me reconcilia con el drama.

Porque como te decía no quiere ser realista.

El realismo no es malo por sí mismo, no me malinterpretes. Lo que es malo es cuando el realismo deja de buscar algo que este relato de fantasía sí busca.

Algo mucho más poderoso.

La verdad.

Lo que hay en las actuaciones de Tom Hiddleston, Mark Hamill y Mia Sara es verdad.

La forma que tiene de escribir con la cámara es poética, bella, elegante y es verdad.

Y eso es mucho más difícil de hacer sin llegar a hacerlo pornográfico.

Aunque a la vez, basta con cuándo moverla y cuándo no. Cuándo dejar que el decorado cuente lo que quieres. Con saber que a veces basta con poner un plano detrás de otro.

Y, sobre todo, nos demuestra que cuando se pone al espectador en el centro y se cumple con todo lo demás, hay cosas que no hace falta explicar.

Eso es lo máximo a lo que puede aspirar el cine.

Prefiero que veas esta peli sin saber mucho de ella, dejándote llevar por un director que a través de un relato de fantasía te cuenta la verdad.

Y aquí hay momentos propios de un genio invisible.

La cámara y el montaje no quieren dejarse ver. Es todo mucho más elegante. Y eso cuesta mucho de encontrar.

Y hoy no me voy a alargar mucho más.

Una Batalla Tras Otra está muy bien y no hace falta reivindicarla porque seguro que va a ser una de las pelis que recordaremos.

Por eso hoy quería poner en valor una película que seguramente caerá en el olvido (si no lo ha hecho ya) y que todavía estás a tiempo de recuperar.

Mañana te digo cuál es la otra.

La vida de Chuck (Mike Flanagan, 2024)